lunes, 10 de septiembre de 2007
Hasta pronto Japón
domingo, 9 de septiembre de 2007
Vuelta al Japón
viernes, 7 de septiembre de 2007
La megalópolis
JABC dice:
No sin antes contaros una historia del metro de esta gran ciudad.
De todos es sabido de ciertos "chandalistas" que habitan el metro de las grandes ciudades (Madrid, Londres, Valencia, Nueva York...) que reclaman nuestra atención, con frases enternecedoras o incluso nos deleitan con grandes conciertos en playback tipo "Mi carro" (es que tiene copyright) o con un directo (a la mandíbula) de guitarra versioneando "In the guetto" con un "En Valleeecaaaas".
Bueno, pues aquí en el metro hay de todo excepto estos grandes amigos del trayecto cotidiano, por lo que me he enfundado el traje de "chandalista viviente" (cosa nada difícil dado el aspecto de turista-reventado-que-anda-por-la-calle-llueva-o-nieve) y he entonado el ya célebre:
Triste es de pedir pero más triste es de robar en este mundo aciago la fortuna no me ha sonreído y por eso les pido a ustedes que se apiaden de un hombre que cayó en desgracia. No pido para mí pido por mi gente.
Sin embargo mi compañera se ha negado a daros un documento gráfico de tal suceso por lo que vuesas mercedes no podrán comprobar la excelencia en el trato de los nipones en el metro.
Un saludo y queridos amigos, todos somos sastamente iguales. (correcciones de estilo a cargo de GQB)
jueves, 6 de septiembre de 2007
El gigante oculto (Fujiyama) 05/09/07
Haciéndose de rogar el bribón nos tuvo en vilo todo el viaje de Kioto a Odawara, no quería aparecer pero al final asomó la colita, nos dejó fotografiar su hermosa cresta coronada por una boina de niebla, que posteriormente disfrutaríamos durante largas horas.
No nos costó llegar a nuestro destino en Hakone, una perfecta conjunción entre la "jungla" y el turismo rural, teníamos reservado un ryokan (hotelillo característico del japón y si me apuráis de la zona).
Jordi ha empezado a escribir esto pero se ha atascado y no le da más de sí la cabeza, al pobre. Lo que quería decir es que hemos estado muy bien en ese sitio. Nuestra habitación se llamaba Kioto y tenía suelos de tatami y un futón. Las ventanas no tenían cortinas pero estaban cubiertas del típico papel blanco que se utiliza en los templos. Además teníamos dos ventanales desde donde sólo se veía el campo (lástima que desde ayer está lloviendo como nunca habíamos visto y sólo se veía la niebla). Pero lo mejor de todo eran los onsen privados que había, uno en el exterior con jardín zen incluido y otro interior, los dos súper agradables. Y así por fin llegó el relax a nuestras vidas. Sólo que ha durado poco... hoy ya estamos en Tokio y todo es muy diferente. Mañana más.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
INCOMUNICACION DE TECLADO JAPONES
debido a la conexion de internet que nos ha abandonado, no podremos actualizar elblog, ni hablar por skype hasta manana. Besos. Estamos muy bien
lunes, 3 de septiembre de 2007
TRANQUILO
Hoy hemos visitado la más antigua capital de Japón, Nara. La verdad es que a pesar del cansancio que arrastramos (llevamos ya cinco días sin parar), el lugar nos ha parecido excepcional, por el momento el sitio más bonito que hemos visto de Japón. Lo cierto es que el día ha sido duro, hoy ha vuelto a salir el sol y ha pegado fuerte. Todo esto unido a la humedad ambiental, con lo cual no paras de sudar. Sudas tanto que no tienes ganas de ir al baño en todo el día. Los puntos turísticos de Nara se encuentran dentro del entorno de un parque natural en la ladera de la montaña, imaginaos la belleza del paraje. En ese entorno hay manadas de ciervos "sagrados" que no dudan en acercarse a los turistas para acosarlos y pedirles comida (es por eso que entrecomillo lo de "sagrados", aunque he de decir que los de Miyajima eran aún peor, pues comían directamente de las papeleras y su manjar favorito es el papel, incluyendo horarios, mapas o entradas a los templos, vamos cualquier cosa que contenga celulosa, y no dudan en atacar a los turistas despistados para comerse sus enseres personales, y si no, que se lo digan a mi mapa del tranvía de Hiroshima). Dejando a los ciervos de lado, caminando entre las sendas del bosque van surgiendo los templos (de verdad, de los más bellos que hemos visto hasta ahora). El primero de ellos no es muy espectacular, es un conjunto de santuarios y uno de ellos es una pagoda de cinco plantas. Pero si sigues subiendo por la ladera aparece Todaiji, el edificio de madera más grande del mundo y uno de los más antiguos de Japón. Su puerta es de hecho la más antigua que se conserva (toda una proeza, pues la mayoría de edificios sagrados en Japón han tenido que ser reconstruidos por culpa de los incendios, es lo que tiene que sean de madera). El Tojaidi alberga en su interior una de las esculturas de bronce también más grandes del mundo: el Buda Cósmico. Jordi nos habla sobre ello:
Así es ... tranquilo... el BUDA más grande de Japón (está hecho de bronce y oro), dentro de la mayor estructura de madera del mundo (y eso que se ha quemado varias veces, intuyo que hubo valencianos por aquí antes de mí) pero como no, la historia se baraja en la trastienda, ahí es donde está el juego... donde reside la interactuación de los individuos con el Dios. Un a-gu-je-ro con todas las sílabas se encuentra en la parte trasera del Buda, en una columna, más o menos de unos 50x50 (no exagero es bastante pequeño). Cuando entras no te das cuenta de lo que te viene a decir Buda, pero ya te está advirtiendo, te lo dice con la mano izquierda: "yo de ti no probaría forastero/a es estrecho, pero la sabiduría popular, que normalmente es mejor que la mía, dice que si lo cruzas SIN AYUDA , el agujerito, alcanzarás la Sabiduría." Bueno pues ahí reside el haz de la cuestión, todo hombre, mujer, joven, niño que se precio quiera o no se ve impelido por una fuerza sobrenatural a pasar por el aro, digo... por el agujero; y como buen templo que se precie, no falta la escena de las colas para pasar, al lado de una pobre mujer que reza por sus seres o por sus voluntades a un Bovhitsa (el brazo ejecutor de Buda, claro él está muuuuy tranquilo sentado sobre pétalos de rosa que representan al mundo) eclipsada por lo flashes y risas de aquellos que tienen serias dificultades para pasar. Así fue como G y J hicieron pausadamente cola para acercarse al agujero y como uno tras otro (J con menos dificultades que G) pasaron al "otro lado" al lado de "La Sabiduría" Eso después de pasar un día esplédido (28º C con humedad relativa - yo diría real del 70%-) en Nara, con sus Ciervos salvajes-domesticados (luchadores de galletitas y papeles para comer), pero eso es otra historia.
El día ha proseguido viendo cada vez lugares más hermosos, pero es verdad que hoy hemos hecho muchas pausas. Hoy he consultado más que nunca la guía, como excusa para poder parar y sentarme un rato. El calor hacia estragos. Al final hemos llegado a un camino de piedra bordeado por faroles a un lado y al otro bajo los árboles. Parecía que de un momento a otro iba a aparecer un maestro samurái, de esos de barba blanca que controlan todo con su mente. Realmente mágico. El camino llevaba a un templo donde había aún más faroles y donde se erigía, magnífico, un árbol milenario de tronco grueso . Realmente evocador. Hay tantas fotos bonitas que no se cuál elegir para encabezar el comentario de hoy. Nara es muy recomendable.
domingo, 2 de septiembre de 2007
La ciudad de la esperanza
Hoy hemos salido fuera de Kioto para visitar otros dos lugares: Hiroshima y Mijayima, en ese mismo orden. Realmente pensaba que en Hiroshima no habría gran cosa que ver. Hoy en día es una ciudad moderna y totalmente normal, que en nada se asemeja a la Hiroshima de después de la bomba atómica. El punto más turístico de la ciudad es precisamente, el lugar donde detonó la bomba, en el que ahora se encuentra el Parque Conmemorativo de la Paz. Pero me equivocaba. Nada más llegar a Hiroshima hemos cogido el tranvía que te lleva hasta el A-Dome, como se le llama al edificio que aparece en la foto, pues la bomba estalló a tan sólo 600 m por encima de su cúpula. Lo que quedó fue esto, y de verdad que sólo verlo, pone los pelos de punta. Todos los escombros que cayeron alrededor y dentro del edificio están ahí. Tan sólo han añadido unas estructuras de metal que sujetan el edificio por dentro para que no se caiga. Como puede verse, alrededor hay todo un parque precioso con árboles y un río que lo divide y que transmite una paz enorme, pero el edificio le encoge a uno el alma. Parece mentira que todo pueda estar así, tan normal, después de que aquella bomba lo arrasara todo, pues no quedo nada más que muerte y desolación seguida de más muerte causada posteriormente por la radiación. El parque pretende hacernos recordar las consecuencias que trajo la bomba atómica y lo absurdo de todo ello, pretende también llevar a la reflexión y a promover la paz, y sobre todo, a que la armamentística nuclear se elimine de la faz de la tierra para que no se vuelva a repetir la tragedia. Hemos visitado el museo que cuenta con pelos y señales, el antes, el durante y el después de la bomba atómica, y, al principio te pones de mala leche y te cagas en los malditos americanos y en los sucios y ambiciosos militares japoneses que causaron todo eso (la mayor parte de las víctimas por la bomba eran gente que no apoyaba la guerra que estaba llevando a cabo su país y que obligaba a los civiles a luchar en el frente). Después la cosa se pone macabra, porque aparecen imágenes, y fotos, ropa, utensilios, incluso trozos de piel y carne, todo quemando por la bomba atómica. Y después más imágenes, esta vez de la gente que nació con malformaciones o que se le cayó el pelo, o que les salieron úlceras y quemaduras por todo el cuerpo... terrible. Era la hora de comer cuando hemos salido y no teníamos nada de hambre, sólo una especie de naúsea. Pero luego sales y lo ves todo, cantidad de gente joven, niños, todo súper normal. Realmente es la ciudad de la esperanza. O no. Porque curisamente también he de decir, que Japón hoy por hoy, debido a sus malas relaciones con Corea del Norte, se plantea desarrollar armamento nuclear. Esperemos que los dirigentes japoneses no se olviden de lo que su Hiroshima pretende enseñar al mundo: la Paz.
sábado, 1 de septiembre de 2007
...y por fin la calma
Hoy ha sido un día agotador de todo lo que hemos andado y de todos los templos que hemos visto. Al principio todo ha ido a bien. Hemos vistos el templo Toji con los lugareños rezándole a Buda; Nijo Jo, el castillo medieval con su palacio de suelos de ruiseñor que chirrían al caminar para saber si entraban intrusos, y después el templo Chion In. Y aquí ha empezado la caída, pero en picado. El templo es precioso y enorme, con una gran puerta y unas escaleras que te llevan al conjunto de templos, todo un enclave sobre la frondosa montaña. Y venga sube que te sube, y ceremonias, y visita a un cementerio budista, y sube escaleras de piedra, y baja. Y muchísimo calor, porque contra nuestros pronósticos, hoy ha salido un día de sol precioso, pero claro, hacia las dos de la tarde, aquéllo era mortal y sobre todo muy caluroso. Pero aquí no acabo todo, a las tres nos hemos dirigido Kiyumizo, el templo favorito de los japoneses, y que como hoy es sábado y hacia bueno, todos han aprovechado para visitar. ¡Aquéllo era un hervidero de chinos (perdón, de japos)! Todos flipados, porque es uno de los pocos templos donde todo se puede tocar, eso sí, a cambio de dinero. La verdad es que de sagrado no tiene nada. Hay un video que hemos hecho que lo justifica, ya lo enseñaremos. Pero esto no ha sido el fin. A las cinco cerraban el último templo, así que sin comer y a más de las cuatro de la tarde, hemos salido para Sanjunjendo a ver a los 1001 Budas de 40 brazos cada uno. Muy espectacular, pero estábamos ya tan cansados que finalmente hemos salido de allí sin apenas mirar el jardín alrededor del templo. No podíamos más. Ya a las cinco de la tarde y de camino hemos encontrado un café japonés que recomendaban en la Lonely Planet, "sandwiches deliciosos" decía. Y así era, además de que el dueño era un encanto. Recién hechos y con mucho amor, nos hemos comido unos sandwiches de tortilla, pepino, lechuga y tomate, y un perrito con col al curry. Y no es que fueran deliciosos porque teníamos hambre, sencillamente lo eran. En el café sonaba música jazz muy muy agradable, y la "mala" experiencia en los templos se ha disipado por completo. Después hemos regresado al hotel, nos hemos duchado y hemos ido... ¡en busca de las geishas! Nos hemos dirigido al tradicional barrio de Gion, con casas de té tradicionales junto al río y calles adoquinadas; y de callejuela en callejuela hemos intentado ver a una de las escasas 1000 geishas que se calculan quedan en Kioto. Finalmente hemos visto a unas maiko (jóvenes aprendices de geisha) a la que corre, y he logrado tomar una foto de ellas de lejos (ya la colgaré, no está mal pero no es lo que esperaba). Al final hemos seguido a unos tipos mayores y muy arreglados y hemos acabado en el corazón del barrio. Allí se veían coches caros con chóferes con cara de mala hostia esperando fuera de las casas de té. Era allí donde estaban las geishas, pero ninguna fuera. Finalmente, junto al río, hemos logrado captar esta escena, una garza aposentada en el agua, tranquila, a la luz de los faroles rojos en el barrio de las geishas. A pesar de no ver a ninguna, ha merecido la pena. Aquí os dejamos esta foto.
PD. Los japoneses son simpatiquísimos. Ya contaremos por qué.
viernes, 31 de agosto de 2007
Del templo (a pié) al bus y del bus al templo (a pié)
Día 2 (o casi que podría ser el día 1)... 3,2,1 ignición.
tiriri tiriri tiriri 7:00 am
Comienza la jornada semi-maratoniana sonando el despertador, no hay nada que hacer hay una voz dentro (esta es propia) y fuera de mí (femenina por supuesto) que me ayuda a levantarme.
Tan rápido me acicalo que cuando me doy cuenta estoy casi abrasándome con el agua de la ducha, moderna moderna... las de toda la vida con agua caliente separada del agua fría y claro... el alarido se oye, se deja notar en la piel.
7:45 am, Gema está lista, y yo estoy listo... comienza la jornada... algo tipo "El carrusel de las visitas"... hay que coger el 205 , que se coge en la calle Smenjo Nishita y listo , directo al camino de los templos y después el camino de la filosofía, vía el autobús número 5, lleno de recovecos dónde poder pensar tranquilamente en el camino de templo a templo, curioso el camino bordeando un riachuelo.
Y así nos dan sin darnos prácticamente cuenta las 15:00 pm sin tregua hemos realizado un trayecto por todos los templos que valen la pena de la zona este y centro de Kyoto, (usando de nuevo el bus línea 203) incluso hemos visitado las "paupérrimas" dependencias del Emperador... casi ná la caseta del gobernante. (número 12).
Y quizás a estas alturas de la historia alguien dirá : "Qué fácil es coger los autobuses en Japón, seguro que está todo en inglés, y con una vocecita que te susurra a tu lado que " esta es su parada, "domo arigato gozaimas". Buen viaje y punto.
Pues va ser que no... está todo en el idioma del sol naciente, la gente como no, te habla en Japonés como si fuera lo más normal, a tenor de que nuestros rasgos por supuesto son iguales, es lo normal; y claro ahí estás tú escuchando una voz en japonés diciendo paradas, mirando el mapa e intentando con los ojos ver esas mismas palabras reflejadas en el mapa... siguiendo esa línea imaginaria entre el plano de los autobuses que te has trazado y las paradas que te quedan y bingo lo encuentras y estás llegando y te has de bajar y la gente te mira extrañada cuando les hablas en valenciano y les dices "Ché xiquet hem deixes pasar? es que tinc pressa, és la meua parada" (y lo mejor es que te hacen caso) y Gema me pregunta... "ya has aprendido a decirles algo en japonés??".
Y yo le contesto " por supuesto lo mismo que ellos en castellano".
Eso si,... amables.... lo son un rato.
Bueno me despido y buenas noches. (hora de comer en casa)
jueves, 30 de agosto de 2007
Día 1: Ko Ma Me Ya
miércoles, 29 de agosto de 2007
Feliz viaje
La maleta está hecha y está esperando, aún abierta, por si la cabeza me juega una mala pasada a última hora y tengo que meter algo que había olvidado. La mía en concreto ahora mismo está detrás de mí, abierta del todo, dejando ver todo aquéllo que llevo dentro. Para mi sorpresa, al final no he metido demasiadas cosas, las justas para una semana (lavaré cuando todo se haya ensuciado, a la mitad del viaje), todo ropa práctica e informal, de combate, para andar mucho y estar cómoda. A lo que al final no he podido resistirme es a meter cinco pares de calzado (dos pares de sandalias, unos zapatos, mis botas de agua dublinesas y mis zapatillas Jocomomola rosas (estas dos cosas añaden el toque de color a mi vestuario, y también el chic). No puedo evitar el estar nerviosa, en cinco horas estaré despierta -si es que mis nervios no me despiertan antes- y todo habrá comenzado. De lo que no me he olvidado es de comprar Dormidina para el viaje, mi reciente miedo a los aviones no va a hacer que deje de viajar. Por suerte siempre nos quedan las drogas para hacer frente a este tipo de situaciones. Mañana escriberemos desde Kioto. Hasta entonces... feliz viaje.
martes, 28 de agosto de 2007
OJITO CON EL MARTILLO

En apariencia es una señora muy rica. Está visto que la gente, cuanto más burguesa, más ascética es en el orden sexual... Bueno, creo que es hora de que ella llegue... Mire usted, ya casi no quedan ventanas con luz. Solamente se ven las luces de la calle. Es la hora del amor. La hora de amar, de luchar, y de odiar. Terminada la lucha del día comienza la lucha de la noche, una lucha más encarnizada y cruel que hace olvidarse de sí mismo... Suena el clarín anunciando el comienzo de la batalla, la mujer se ensangrenta, muere y renace repetidas veces. En ese mundo de lucha, es menester morir una vez para poder vivir. Tanto el hombre como la mujer luchan, llevan una escarapela de luto en sus armas. Su bandera es blanca, pero esa bandera blanca es pisoteada, ajada y hasta manchada con sangre. Tocan el tambor. El tambor del corazón. Los tambores del honor y de la infamia... ¡Qué suave el respirar de los que mueren lentamente! Un hombre muere con la cara hundida en el barro. La vergüenza es la medalla de ellos. ¡Fíjese! Es natural que ni se vean las luces de las ventanas. Lo que se ve hasta la lejanía no son casas, son tumbas. Ni siguiera el claro de luna toca las lápidas brillantes, tumbas sucias, puercas, putrefactas... En comparación con ese mundo, nosotras somos ángeles. Nosotras permanecemos inmutables en el mundo del amor y en la hora de amar. Sólo que, de vez en cuando, estando en la cama efectuamos un cambio químico. Estoy segura de que por más que existan hospitales de este tipo no deben alcanzar en el mundo. El director siempre nos dice eso... ¡Ah, llegó el coche de siempre! Un coche grande plateado. Llega volando y se detiene justo frente al hospital. Mire señor. El coche está corriendo sobre el puente. Siempre llega desde allí. Y, mire, dobla por ese lado... y en cuestión de segundos, está frente al hospital. Se abre la portezuela...(Yukio Mishima) Bueno, yo me retiro. Buenas noches.
domingo, 26 de agosto de 2007
Sadako y las grullas de papel
La historia de Sadako llamó fuertemente mi atención. Sadako tenía dos años cuando la primera bomba atómica cayó sobre Hiroshima. Su casa se encontraba a tan sólo un kilómetro y medio del punto cero de la deflagración. Aun así, Sadako logró sobrevivir, pero a los once años le diagnosticaron leucemia, causada por la explosión de la bomba atómica. Una vieja leyenda japonesa dice que alguien hizo una vez mil grullas de papel y los dioses le concedieron un deseo. Motivada por esa historia, Sadoko decidió hacer lo mismo para ver si algún dios le concedía el deseo de curarse. Más tarde conoció a otro niño afectado por la misma enfermedad que finalmente murió, así que Sadoko pensó que era injusto pedir sólo por su curación y pensó que lo mejor sería pedir por la paz mundial y por la curación de todas la víctimas de la guerra. A pesar de sus esfuerzos, Sadoko murió tras catorce meses internada en el hospital cuando ya llevaba hechas seiscientas cuarenta y cuatro grullas. Sus compañeros de clase completaron el resto hasta llegar a las mil trecientas que ella pretendía hacer.Todas estas grullas están ahora en el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima. Todos los años, los niños de Japón envían miles de grullas a este parque para continuar los esfuerzos de Sadako. Las que se ven en la imagen son un ejemplo.
sábado, 25 de agosto de 2007
Haruki Murakami
Haruki Murakami fue en realidad lo que me impulsó a conocer Japón. Leyendo Tokio Blues sentí por primera vez una fuerte atracción por lo japonés. A ello le siguieron la comida japonesa y el cine, pero sobre todo, más la literatura. Es muy difícil encontrar literatura japonesa en España, y también, porque no, en el mundo occidental en general. La dificultad de la lengua y la lejanía del país hace que haya pocos editores que se aventuren a publicar literatura nipona. Como siempre, sólo nos llega todo aquéllo que triunfa en Estados Unidos. Murakami es traductor y ha estudiado literatura inglesa, además de haber trabajado en universidades americanas. Es por eso que se hizo un huequito en el mundo occidental y es uno de los escritores japoneses que más ha triunfado fuera de su país. Pero ¿cuántos habrá como Haruki Murakami que no conocemos? Yo, con un poco de suerte, en septiembre podré matricularme en la Escuela de Idiomas en lengua japonesa, aunque no creo que alcance el nivel suficiente como para leerme toda una novela en japonés; pero ojalá que algún día nos llegué un poquito más de lo que nos llega. ¡Me las voy a leer todas!viernes, 24 de agosto de 2007
Ulises

Además de ser nuestro querido gato, el rey de la casa sin lugar a dudas, Ulises 31 era aquella serie de dibujos animados Manga que solíamos ver de pequeños. Sinceramente, yo de la serie no me acuerdo mucho, pero sí de la canción: "Uliiiiiiises..." (o al menos de la melodía que formaba parte del estribillo) Como nuestro blog va de Japón, nos parecía oportuno mostrar aquí una de las cosas que nos acercó por primera vez al mundo nipón (aun sin saberlo). Y de parte hacele un homenaje a nuestro rey de la casa, a nuestro Ulises particular, que es el que más va a sufrir nuestra ausencia. Al él, desde luego, no le hace ninguna gracia que nos vayamos a Japón. Un día de estos os lo presento. Por cierto, sólo quedan cinco días.
jueves, 23 de agosto de 2007
Nuevas caras

La cuenta atrás ya ha comenzado. En seis días cogeremos un avión con destino a Tokio no sin parar en Londres antes de comenzar el gran viaje: dieciséis horas de avión. ¿Estamos realmente preparados para ver "ese nuevo mundo"? Es muy diferente de todo lo que hemos visto hasta ahora. Es la primera vez que no podremos mezclarnos entre los locales y pasar desapercibidos, porque nuestros rasgos occidentales nos delatarán en todo momento. Por no hablar de las comidas, cuando nuestras manos torpes no se hagan con los palillos y terminarse un plato de arroz sea toda una odisea. Sentirse más extranjero de lo que ya uno es normalmente cuando viaja. De todos modos eso no será un problema; lo que me encantaría sería poder mezclarme de alguna manera con el país y esas nuevas caras, pero creo que esta vez va a ser más difícil que en otras ocasiones que he viajado. No sólo por el poco tiempo del que disponemos para poder sacar la esencia del país, sino por todas las barreras culturales y lingüísitcas que nos separan. Aun así, estoy segura de que durante el viaje no nos faltarán las oportunidades para ver asomar un guiño de esos rostros ahora desconocidos y misteriosos. Yo no pienso desaprovecharlas.
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