Hoy hemos salido fuera de Kioto para visitar otros dos lugares: Hiroshima y Mijayima, en ese mismo orden. Realmente pensaba que en Hiroshima no habría gran cosa que ver. Hoy en día es una ciudad moderna y totalmente normal, que en nada se asemeja a la Hiroshima de después de la bomba atómica. El punto más turístico de la ciudad es precisamente, el lugar donde detonó la bomba, en el que ahora se encuentra el Parque Conmemorativo de la Paz. Pero me equivocaba. Nada más llegar a Hiroshima hemos cogido el tranvía que te lleva hasta el A-Dome, como se le llama al edificio que aparece en la foto, pues la bomba estalló a tan sólo 600 m por encima de su cúpula. Lo que quedó fue esto, y de verdad que sólo verlo, pone los pelos de punta. Todos los escombros que cayeron alrededor y dentro del edificio están ahí. Tan sólo han añadido unas estructuras de metal que sujetan el edificio por dentro para que no se caiga. Como puede verse, alrededor hay todo un parque precioso con árboles y un río que lo divide y que transmite una paz enorme, pero el edificio le encoge a uno el alma. Parece mentira que todo pueda estar así, tan normal, después de que aquella bomba lo arrasara todo, pues no quedo nada más que muerte y desolación seguida de más muerte causada posteriormente por la radiación. El parque pretende hacernos recordar las consecuencias que trajo la bomba atómica y lo absurdo de todo ello, pretende también llevar a la reflexión y a promover la paz, y sobre todo, a que la armamentística nuclear se elimine de la faz de la tierra para que no se vuelva a repetir la tragedia. Hemos visitado el museo que cuenta con pelos y señales, el antes, el durante y el después de la bomba atómica, y, al principio te pones de mala leche y te cagas en los malditos americanos y en los sucios y ambiciosos militares japoneses que causaron todo eso (la mayor parte de las víctimas por la bomba eran gente que no apoyaba la guerra que estaba llevando a cabo su país y que obligaba a los civiles a luchar en el frente). Después la cosa se pone macabra, porque aparecen imágenes, y fotos, ropa, utensilios, incluso trozos de piel y carne, todo quemando por la bomba atómica. Y después más imágenes, esta vez de la gente que nació con malformaciones o que se le cayó el pelo, o que les salieron úlceras y quemaduras por todo el cuerpo... terrible. Era la hora de comer cuando hemos salido y no teníamos nada de hambre, sólo una especie de naúsea. Pero luego sales y lo ves todo, cantidad de gente joven, niños, todo súper normal. Realmente es la ciudad de la esperanza. O no. Porque curisamente también he de decir, que Japón hoy por hoy, debido a sus malas relaciones con Corea del Norte, se plantea desarrollar armamento nuclear. Esperemos que los dirigentes japoneses no se olviden de lo que su Hiroshima pretende enseñar al mundo: la Paz.
domingo, 2 de septiembre de 2007
La ciudad de la esperanza
Hoy hemos salido fuera de Kioto para visitar otros dos lugares: Hiroshima y Mijayima, en ese mismo orden. Realmente pensaba que en Hiroshima no habría gran cosa que ver. Hoy en día es una ciudad moderna y totalmente normal, que en nada se asemeja a la Hiroshima de después de la bomba atómica. El punto más turístico de la ciudad es precisamente, el lugar donde detonó la bomba, en el que ahora se encuentra el Parque Conmemorativo de la Paz. Pero me equivocaba. Nada más llegar a Hiroshima hemos cogido el tranvía que te lleva hasta el A-Dome, como se le llama al edificio que aparece en la foto, pues la bomba estalló a tan sólo 600 m por encima de su cúpula. Lo que quedó fue esto, y de verdad que sólo verlo, pone los pelos de punta. Todos los escombros que cayeron alrededor y dentro del edificio están ahí. Tan sólo han añadido unas estructuras de metal que sujetan el edificio por dentro para que no se caiga. Como puede verse, alrededor hay todo un parque precioso con árboles y un río que lo divide y que transmite una paz enorme, pero el edificio le encoge a uno el alma. Parece mentira que todo pueda estar así, tan normal, después de que aquella bomba lo arrasara todo, pues no quedo nada más que muerte y desolación seguida de más muerte causada posteriormente por la radiación. El parque pretende hacernos recordar las consecuencias que trajo la bomba atómica y lo absurdo de todo ello, pretende también llevar a la reflexión y a promover la paz, y sobre todo, a que la armamentística nuclear se elimine de la faz de la tierra para que no se vuelva a repetir la tragedia. Hemos visitado el museo que cuenta con pelos y señales, el antes, el durante y el después de la bomba atómica, y, al principio te pones de mala leche y te cagas en los malditos americanos y en los sucios y ambiciosos militares japoneses que causaron todo eso (la mayor parte de las víctimas por la bomba eran gente que no apoyaba la guerra que estaba llevando a cabo su país y que obligaba a los civiles a luchar en el frente). Después la cosa se pone macabra, porque aparecen imágenes, y fotos, ropa, utensilios, incluso trozos de piel y carne, todo quemando por la bomba atómica. Y después más imágenes, esta vez de la gente que nació con malformaciones o que se le cayó el pelo, o que les salieron úlceras y quemaduras por todo el cuerpo... terrible. Era la hora de comer cuando hemos salido y no teníamos nada de hambre, sólo una especie de naúsea. Pero luego sales y lo ves todo, cantidad de gente joven, niños, todo súper normal. Realmente es la ciudad de la esperanza. O no. Porque curisamente también he de decir, que Japón hoy por hoy, debido a sus malas relaciones con Corea del Norte, se plantea desarrollar armamento nuclear. Esperemos que los dirigentes japoneses no se olviden de lo que su Hiroshima pretende enseñar al mundo: la Paz.
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1 comentario:
mu triste no??? un besito muy grande y deja alguna flor por donde paseis la proxima vez!!!
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