viernes, 7 de septiembre de 2007

La megalópolis

Por fin hoy ha dejado de llover intensamente y también de hacer un calor sofocante. El viento se ha llevado las nubes y nos ha traido un soplo de aire más fresco que el de estos últimos días. Nuestra primera experiencia en Tokio, la de ayer, que fue algo negativa (después de ver sitios idilícos, llegar a la ciudad de los rascacielos y el neón no fue muy gratificante que digamos, más bien deprimente), hoy podemos decir que ya nos ha gustado más. Por la mañana, como se preveían lluvias fuertes, decidimos ir al Museo Nacional de Tokio a ver arte en japonés, para resguardarnos de la lluvia. Pero resulta que al final, no ha llovido y ha hecho bueno, así que después del museo nos hemos ido a Asakusa a ver el templo más famoso de Tokio. Aquéllo sí que es profano. Justo después de pasar por la puerta que lleva al santuario hay toda una ristra de puestos en los que se vende de todo y carísimo: souvenirs, aperitivos, dulces, juguetes... y después se llega al templo donde la gente se purifica con el humo de los inciensos y echa monedas antes de rendirle sus respetos a los dioses. Así es la cultura budista en Japón, que tiene más de márketing que de religiosa. Y para finalizar nuestro paseo hemos querido ir hasta Ginza, el equivalente al barrio de Salamanca en Madrid, pero con menos de residencial y más de oficinas, rascacielos y tiendas de marca, y, como no, de neón. Allí hemos visitado el famoso teatro de Kabuki y el edificio Sony, donde se exponen las últimas creaciones del gran gigante de la electrónica. Desgraciadamente hemos llegado tarde y no hemos llegado a ver la zona de los videojuegos porque ya estaban cerrando. Otra vez será. Ahora de vuelta al hotel planeamos ver más cosas mañana, aunque es verdad que Tokio no es gran cosa para el turista que quiere ver el Japón más tradicional y exótico. Os dejamos con esta imagen de Ginza al atardecer.
JABC dice:
No sin antes contaros una historia del metro de esta gran ciudad.
De todos es sabido de ciertos "chandalistas" que habitan el metro de las grandes ciudades (Madrid, Londres, Valencia, Nueva York...) que reclaman nuestra atención, con frases enternecedoras o incluso nos deleitan con grandes conciertos en playback tipo "Mi carro" (es que tiene copyright) o con un directo (a la mandíbula) de guitarra versioneando "In the guetto" con un "En Valleeecaaaas".
Bueno, pues aquí en el metro hay de todo excepto estos grandes amigos del trayecto cotidiano, por lo que me he enfundado el traje de "chandalista viviente" (cosa nada difícil dado el aspecto de turista-reventado-que-anda-por-la-calle-llueva-o-nieve) y he entonado el ya célebre:
Triste es de pedir pero más triste es de robar en este mundo aciago la fortuna no me ha sonreído y por eso les pido a ustedes que se apiaden de un hombre que cayó en desgracia. No pido para mí pido por mi gente.
Sin embargo mi compañera se ha negado a daros un documento gráfico de tal suceso por lo que vuesas mercedes no podrán comprobar la excelencia en el trato de los nipones en el metro.
Un saludo y queridos amigos, todos somos sastamente iguales. (correcciones de estilo a cargo de GQB)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola pareja !! No os quejeis tanto del tiempo, que por Munich hace tiempo ya que se acabo el veranito! Que tal van las compras por Tokio? Jeje, espero que tengais sitio de sobra en las maletas !!! Disfrutad de las vacaciones y de la cultura nipona!