lunes, 10 de septiembre de 2007

Hasta pronto Japón

La última foto en Japón, en Roppongi, uno de los barrios más modernos y futuristas de Tokio. Nuestro día ha transcurrido en Nikko, una ciudad de montaña con un santuario precioso, el más llamativo y sobre todo colorido de Japón. El templo se hizo construir por el nieto de Iyeasu, el sogún más poderoso que ha habido en estas tierras y que consiguió mantener el país en paz durante dos siglos, todo un logro para aquella época, eso sí, gracias al súper control de su tiranía. Hoy el día ha sido lluvioso, y eso ha dado mucho más esplendor al paisaje de cedros milenarios que se extendía alrededor del templo, toda una maravilla. Para finalizar hemos querido despedirnos de Japón desde su corazón, en Tokio, tomando una cerveza tranquilamente en uno de los sitios más bulliciosos, pero que curiosamente queda aislado del tráfico y de las vías rápidas que pasan a distintos niveles y alturas por toda la ciudad. Rodeados de cristal, música minamalista y luces al compás que se encienden y se apagan en distintas tonalidades y colores, Japón nos ha parecido fascinante. Sólo una escena: en el metro entre los de ejecutivos en traje que vuelven a casa del trabajo y los jóvenes ultra modernos con MP3, móviles y videoconsolas de última generación suben tres mujeres de mediana edad ataviadas con quimonos. Nadie se sorpende, es algo tan normal... en Japón confluyen en perfecta armonia la modernidad y la tradición, eso es realmente lo fascinante de este país. De verdad, os lo recomendamos. Nosotros ahora nos despedimos de este extraordinario viaje, de sus gentes hospitalarias y sencillas que tan bien nos han tratado, y de la naturaleza y de la magnificencia de sus construcciones del pasado y del futuro. Ojalá podamos venir de nuevo. Somos fanes de Japón. !Hasta pronto¡

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