sábado, 1 de septiembre de 2007

...y por fin la calma



Hoy ha sido un día agotador de todo lo que hemos andado y de todos los templos que hemos visto. Al principio todo ha ido a bien. Hemos vistos el templo Toji con los lugareños rezándole a Buda; Nijo Jo, el castillo medieval con su palacio de suelos de ruiseñor que chirrían al caminar para saber si entraban intrusos, y después el templo Chion In. Y aquí ha empezado la caída, pero en picado. El templo es precioso y enorme, con una gran puerta y unas escaleras que te llevan al conjunto de templos, todo un enclave sobre la frondosa montaña. Y venga sube que te sube, y ceremonias, y visita a un cementerio budista, y sube escaleras de piedra, y baja. Y muchísimo calor, porque contra nuestros pronósticos, hoy ha salido un día de sol precioso, pero claro, hacia las dos de la tarde, aquéllo era mortal y sobre todo muy caluroso. Pero aquí no acabo todo, a las tres nos hemos dirigido Kiyumizo, el templo favorito de los japoneses, y que como hoy es sábado y hacia bueno, todos han aprovechado para visitar. ¡Aquéllo era un hervidero de chinos (perdón, de japos)! Todos flipados, porque es uno de los pocos templos donde todo se puede tocar, eso sí, a cambio de dinero. La verdad es que de sagrado no tiene nada. Hay un video que hemos hecho que lo justifica, ya lo enseñaremos. Pero esto no ha sido el fin. A las cinco cerraban el último templo, así que sin comer y a más de las cuatro de la tarde, hemos salido para Sanjunjendo a ver a los 1001 Budas de 40 brazos cada uno. Muy espectacular, pero estábamos ya tan cansados que finalmente hemos salido de allí sin apenas mirar el jardín alrededor del templo. No podíamos más. Ya a las cinco de la tarde y de camino hemos encontrado un café japonés que recomendaban en la Lonely Planet, "sandwiches deliciosos" decía. Y así era, además de que el dueño era un encanto. Recién hechos y con mucho amor, nos hemos comido unos sandwiches de tortilla, pepino, lechuga y tomate, y un perrito con col al curry. Y no es que fueran deliciosos porque teníamos hambre, sencillamente lo eran. En el café sonaba música jazz muy muy agradable, y la "mala" experiencia en los templos se ha disipado por completo. Después hemos regresado al hotel, nos hemos duchado y hemos ido... ¡en busca de las geishas! Nos hemos dirigido al tradicional barrio de Gion, con casas de té tradicionales junto al río y calles adoquinadas; y de callejuela en callejuela hemos intentado ver a una de las escasas 1000 geishas que se calculan quedan en Kioto. Finalmente hemos visto a unas maiko (jóvenes aprendices de geisha) a la que corre, y he logrado tomar una foto de ellas de lejos (ya la colgaré, no está mal pero no es lo que esperaba). Al final hemos seguido a unos tipos mayores y muy arreglados y hemos acabado en el corazón del barrio. Allí se veían coches caros con chóferes con cara de mala hostia esperando fuera de las casas de té. Era allí donde estaban las geishas, pero ninguna fuera. Finalmente, junto al río, hemos logrado captar esta escena, una garza aposentada en el agua, tranquila, a la luz de los faroles rojos en el barrio de las geishas. A pesar de no ver a ninguna, ha merecido la pena. Aquí os dejamos esta foto.

PD. Los japoneses son simpatiquísimos. Ya contaremos por qué.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Me encanta!! menuda experiencia, haced muchas fotos!! me he reido mucho con todo..... Un besazo y sigue hablando en valenciano!!!!

Unknown dijo...

hello!!! amazing!!! has been amazing to read about your holidays! take loads of pictures!
don't stop writting and please teach them valenciano!
un besote