viernes, 31 de agosto de 2007

Del templo (a pié) al bus y del bus al templo (a pié)


Día 2 (o casi que podría ser el día 1)... 3,2,1 ignición.
tiriri tiriri tiriri 7:00 am 
Comienza la jornada semi-maratoniana sonando el despertador, no hay nada que hacer hay una voz dentro (esta es propia) y fuera de mí (femenina por supuesto) que me ayuda a levantarme.
Tan rápido me acicalo que cuando me doy cuenta estoy casi abrasándome con el agua de la ducha, moderna moderna... las de toda la vida con agua caliente separada del agua fría y claro... el alarido se oye, se deja notar en la piel.
7:45 am, Gema está lista, y yo estoy listo... comienza la jornada... algo tipo "El carrusel de las visitas"... hay que coger el 205 , que se coge en la calle Smenjo Nishita y listo , directo al camino de los templos y después el camino de la filosofía, vía el autobús número 5,  lleno de recovecos dónde poder pensar tranquilamente en el camino de templo a templo, curioso el camino bordeando un riachuelo.
Y así nos dan sin darnos prácticamente cuenta las 15:00 pm sin tregua hemos realizado un trayecto por todos los templos que valen la pena de la zona este y centro de Kyoto, (usando de nuevo el bus línea 203) incluso hemos visitado las "paupérrimas" dependencias del Emperador... casi ná la caseta del gobernante. (número 12).
Y quizás a estas alturas de la historia alguien dirá : "Qué fácil es coger los autobuses en Japón, seguro que está todo en inglés, y con una vocecita que te susurra a tu lado que " esta es su parada, "domo arigato gozaimas". Buen viaje y punto.
Pues va ser que no... está todo en el idioma del sol naciente, la gente como no, te habla en Japonés como si fuera lo más normal, a tenor de que nuestros rasgos por supuesto son iguales, es lo normal; y claro ahí estás tú escuchando una voz en japonés diciendo paradas, mirando el mapa e intentando con los ojos ver esas mismas palabras reflejadas en el mapa... siguiendo esa línea imaginaria entre el plano de los autobuses que te has trazado y las paradas que te quedan y bingo lo encuentras y estás llegando y te has de bajar y la gente te mira extrañada cuando les hablas en valenciano y les dices "Ché xiquet hem deixes pasar? es que tinc pressa, és la meua parada" (y lo mejor es que te hacen caso) y Gema me pregunta... "ya has aprendido a decirles algo en japonés??".
Y yo le contesto " por supuesto lo mismo que ellos en castellano".
Eso si,... amables.... lo son un rato.
Bueno me despido y buenas noches. (hora de comer en casa)

 



jueves, 30 de agosto de 2007

Día 1: Ko Ma Me Ya

Por fin estamos en tierras niponas, por cierto, tan verdes y frondosas que realmente impresiona. Parece que la vegetación eclosiona con fuerza, salvaje, se multipica y se lo come todo, aunque en realidad está bastante contenida por la mano del hombre. Las primeras impresiones es que esto es realmente un caos para el pobre extranjero que llega sin tener ni ideas de japonés. Hay que tomárselo con calma, aunque cuesta. En Tokyo Station he tenido mi primer momento de estrés cuando hemos salido del área del tren al vestíbulo prncipal donde se juntan todas las líneas de metro que la conectan. Miles de personas de ojos rasgados saliendo de todas partes, los carteles de información en japo e inglés (el japonés prevalece tanto visualmente que el otro ni lo ves), olores extraños y desconocidos y el tren que salía para Kioto en diez minutos y allí no había manera de encontrar el andén... ¡Y eso que no era hora punta! Finalmente tras dar muchas vueltas hemos encontrado todo y hemos llegado a Kioto. Hace un calor de muerte, sobre todo por la humedad, así que nada más llegar al hotel a ducharse, a cambiarse y a ver mundo, más hechos polvo que polvo, pero a eso hemos venido. Nos acompañaba un hambre canina, así que hemos vuleto a la estación de Kioto a buscar un sitio donde comer, y hemos encontrado cosas realmente interesantes. En la planta n.º 10 de la estación de Kioto hay toda una parte de la plante dedicada a los ramen (noodles con caldo, verdura y carne cocida, el plato que más cunde por ser barato, contundente y variado). Es genial, eliges uno de los restaurantes (difícil porque son todos iguales) y en la puerta tienes una especie de máquina espendedora donde tienes distintos botones con el dibujo de los platos y el precio. Si tienes dudas, te acercas al escaparete donde tienen expuestos menús de plástico para que veas que ofrecen. Echas las monedas, eliges el plato de ramen que te gusta, te da cambio y un ticket que le tienes que dar a la chica de la puerta. Te acompañan a una mesa y al poco tiempo te sirven un buen plato de ramen. Eso sí en todo momento se acercan, te dicen algo en japonés que no entiendes y te dan algo, te llenan el vaso de té, etc... En realidad eso es lo que más me sorprende, te hablan en japonés en todo momento, eso sí acompañado de lenguaje corporal o de señales para que al menos sepas de que va lo que te están contando. En la foto que he querido destacar aparecen unos vasos que no sé qué será pero está claro que dicen: "ko ma me ya". Y así haremos .

miércoles, 29 de agosto de 2007

Feliz viaje

La maleta está hecha y está esperando, aún abierta, por si la cabeza me juega una mala pasada a última hora y tengo que meter algo que había olvidado. La mía en concreto ahora mismo está detrás de mí, abierta del todo, dejando ver todo aquéllo que llevo dentro. Para mi sorpresa, al final no he metido demasiadas cosas, las justas para una semana (lavaré cuando todo se haya ensuciado, a la mitad del viaje), todo ropa práctica e informal, de combate, para andar mucho y estar cómoda. A lo que al final no he podido resistirme es a meter cinco pares de calzado (dos pares de sandalias, unos zapatos, mis botas de agua dublinesas y mis zapatillas Jocomomola rosas (estas dos cosas añaden el toque de color a mi vestuario, y también el chic). No puedo evitar el estar nerviosa, en cinco horas estaré despierta -si es que mis nervios no me despiertan antes- y todo habrá comenzado. De lo que no me he olvidado es de comprar Dormidina para el viaje, mi reciente miedo a los aviones no va a hacer que deje de viajar. Por suerte siempre nos quedan las drogas para hacer frente a este tipo de situaciones. Mañana escriberemos desde Kioto. Hasta entonces... feliz viaje.  

martes, 28 de agosto de 2007

OJITO CON EL MARTILLO


En apariencia es una señora muy rica. Está visto que la gente, cuanto más burguesa, más ascética es en el orden sexual... Bueno, creo que es hora de que ella llegue... Mire usted, ya casi no quedan ventanas con luz. Solamente se ven las luces de la calle. Es la hora del amor. La hora de amar, de luchar, y de odiar. Terminada la lucha del día comienza la lucha de la noche, una lucha más encarnizada y cruel que hace olvidarse de sí mismo... Suena el clarín anunciando el comienzo de la batalla, la mujer se ensangrenta, muere y renace repetidas veces. En ese mundo de lucha, es menester morir una vez para poder vivir. Tanto el hombre como la mujer luchan, llevan una escarapela de luto en sus armas. Su bandera es blanca, pero esa bandera blanca es pisoteada, ajada y hasta manchada con sangre. Tocan el tambor. El tambor del corazón. Los tambores del honor y de la infamia... ¡Qué suave el respirar de los que mueren lentamente! Un hombre muere con la cara hundida en el barro. La vergüenza es la medalla de ellos. ¡Fíjese! Es natural que ni se vean las luces de las ventanas. Lo que se ve hasta la lejanía no son casas, son tumbas. Ni siguiera el claro de luna toca las lápidas brillantes, tumbas sucias, puercas, putrefactas... En comparación con ese mundo, nosotras somos ángeles. Nosotras permanecemos inmutables en el mundo del amor y en la hora de amar. Sólo que, de vez en cuando, estando en la cama efectuamos un cambio químico. Estoy segura de que por más que existan hospitales de este tipo no deben alcanzar en el mundo. El director siempre nos dice eso... ¡Ah, llegó el coche de siempre! Un coche grande plateado. Llega volando y se detiene justo frente al hospital. Mire señor. El coche está corriendo sobre el puente. Siempre llega desde allí. Y, mire, dobla por ese lado... y en cuestión de segundos, está frente al hospital. Se abre la portezuela...(Yukio Mishima) Bueno, yo me retiro. Buenas noches.

domingo, 26 de agosto de 2007

Sadako y las grullas de papel


La historia de Sadako llamó fuertemente mi atención. Sadako tenía dos años cuando la primera bomba atómica cayó sobre Hiroshima. Su casa se encontraba a tan sólo un kilómetro y medio del punto cero de la deflagración. Aun así, Sadako logró sobrevivir, pero a los once años le diagnosticaron leucemia, causada por la explosión de la bomba atómica. Una vieja leyenda japonesa dice que alguien hizo una vez mil grullas de papel y los dioses le concedieron un deseo. Motivada por esa historia, Sadoko decidió hacer lo mismo para ver si algún dios le concedía el deseo de curarse. Más tarde conoció a otro niño afectado por la misma enfermedad que finalmente murió, así que Sadoko pensó que era injusto pedir sólo por su curación y pensó que lo mejor sería pedir por la paz mundial y por la curación de todas la víctimas de la guerra. A pesar de sus esfuerzos, Sadoko murió tras catorce meses internada en el hospital cuando ya llevaba hechas seiscientas cuarenta y cuatro grullas. Sus compañeros de clase completaron el resto hasta llegar a las mil trecientas que ella pretendía hacer.Todas estas grullas están ahora en el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima. Todos los años, los niños de Japón envían miles de grullas a este parque para continuar los esfuerzos de Sadako. Las que se ven en la imagen son un ejemplo.

sábado, 25 de agosto de 2007

Haruki Murakami

Haruki Murakami fue en realidad lo que me impulsó a conocer Japón. Leyendo Tokio Blues sentí por primera vez una fuerte atracción por lo japonés. A ello le siguieron la comida japonesa y el cine, pero sobre todo, más la literatura. Es muy difícil encontrar literatura japonesa en España, y también, porque no, en el mundo occidental en general. La dificultad de la lengua y la lejanía del país hace que haya pocos editores que se aventuren a publicar literatura nipona. Como siempre, sólo nos llega todo aquéllo que triunfa en Estados Unidos. Murakami es traductor y ha estudiado literatura inglesa, además de haber trabajado en universidades americanas. Es por eso que se hizo un huequito en el mundo occidental y es uno de los escritores japoneses que más ha triunfado fuera de su país. Pero ¿cuántos habrá como Haruki Murakami que no conocemos? Yo, con un poco de suerte, en septiembre podré matricularme en la Escuela de Idiomas en lengua japonesa, aunque no creo que alcance el nivel suficiente como para leerme toda una novela en japonés; pero ojalá que algún día nos llegué un poquito más de lo que nos llega. ¡Me las voy a leer todas!

viernes, 24 de agosto de 2007

Ulises



Además de ser nuestro querido gato, el rey de la casa sin lugar a dudas, Ulises 31 era aquella serie de dibujos animados Manga que solíamos ver de pequeños. Sinceramente, yo de la serie no me acuerdo mucho, pero sí de la canción: "Uliiiiiiises..." (o al menos de la melodía que formaba parte del estribillo) Como nuestro blog va de Japón, nos parecía oportuno mostrar aquí una de las cosas que nos acercó por primera vez al mundo nipón (aun sin saberlo). Y de parte hacele un homenaje a nuestro rey de la casa, a nuestro Ulises particular, que es el que más va a sufrir nuestra ausencia. Al él, desde luego, no le hace ninguna gracia que nos vayamos a Japón. Un día de estos os lo presento. Por cierto, sólo quedan cinco días.

jueves, 23 de agosto de 2007

Nuevas caras



La cuenta atrás ya ha comenzado. En seis días cogeremos un avión con destino a Tokio no sin parar en Londres antes de comenzar el gran viaje: dieciséis horas de avión. ¿Estamos realmente preparados para ver "ese nuevo mundo"? Es muy diferente de todo lo que hemos visto hasta ahora. Es la primera vez que no podremos mezclarnos entre los locales y pasar desapercibidos, porque nuestros rasgos occidentales nos delatarán en todo momento. Por no hablar de las comidas, cuando nuestras manos torpes no se hagan con los palillos y terminarse un plato de arroz sea toda una odisea. Sentirse más extranjero de lo que ya uno es normalmente cuando viaja. De todos modos eso no será un problema; lo que me encantaría sería poder mezclarme de alguna manera con el país y esas nuevas caras, pero creo que esta vez va a ser más difícil que en otras ocasiones que he viajado. No sólo por el poco tiempo del que disponemos para poder sacar la esencia del país, sino por todas las barreras culturales y lingüísitcas que nos separan. Aun así, estoy segura de que durante el viaje no nos faltarán las oportunidades para ver asomar un guiño de esos rostros ahora desconocidos y misteriosos. Yo no pienso desaprovecharlas.